«Tambó» de David Sánchez es una de las grabaciones de Jazz latino más brillantes del año. Es un fantastico recorrido del sonido de New Orleans alimentado por la misteriosa sonoridad de los pueblos exclavos africanos que fueron obligados a asentarse en el Caribe.
Por Carlos Passage (con aportes de AllMusic)
Oir “Tambó” de David Sánchez es como haber sido arrastrado de exclavo de Senegal en 1.575 a la costa caribeña de Colombia y despertarse al otro dia con un IPhone 17 en la mano.
El nuevo álbum del saxofonista tenor David Sánchez, «Tambó», produce esa magia, oscilando entre la filosofía, la física cuántica y la psicología y uniendo en una realidad imposible, el pasado y el presente. Es la historia indomable de los cimarrones, los exclavos que huian lejos del control colonial a la selva y montañas, en su lucha incansable por la libertad sucedida hace siglos, y que ahora Sánchez con la ayuda de unos amigos de Puerto Rico y de San Basilio de Palenque, (el primer pueblo libre de América y centro fundamental de la herencia afrocolombiana) pudo hacer posible.

El Jazz de David Sánchez no conoce fronteras y en «Tambó» él fusiona esas tradiciones ancestrales afrocaribenas que tanto ha investigado con rituales religiosos, espirituales, historias míticas, cosmogonías inquietantes, pero ante todo con dramatica percusión, improvisación y oportunidades de colaboración. En el album hay bomba de Puerto Rico, y lumbalú, y mapalé y bullerengue de Colombia, todo observado y controlado majestuosa y sutilmente desde arriba por las estructuras armónicas abiertas, experimentales y sofisticadas del post-bop que es para el propio Sánchez su vida e inspiración.
«Tambó» es un disco fruto de años de exploración y viajes que llevaron a David Sanchez desde Loíza, Puerto Rico y Haití, hasta el pueblo centenario de San Basilio de Palenque, en Colombia, donde colaboró con el percusionista palenquero Franklin Tejedor.
Estas comunidades que él visitó, estan unidas por sus raíces afrodescendientes y por su papel eterno de la música como centro de memoria, identidad, pero ante todo de libertad.

El aporte de Tejedor fue fundamental y no es casual: pertenece a una reconocida familia musical de Palenque vinculada al sonido tradicional y la champeta palenquera. Es un genio del tambor alegre, el tambor llamador y la tambora. Le dicen cariñosamente «lamparita», por ser hijo de Laureano Tejedor “Lámpara”, histórico tamborero de agrupaciones locales.

«Lamparita» es el creador y director del respetado colectivo Estrellas del Caribe y últimamente ha sido conocido por su trabajo con Mitú, dúo experimental que formó con Julián Salazar (ex guitarrista de Bomba Estéreo), mezclando electrónica con ritmos ancestrales palenqueros; en un sonido que ellos llaman “techno de la selva” o “techno palenquero”.
Los otros dos percusionistas que participaron en «Tambó» fueron: Camilo Ernesto Molina-Gaetán, quien ha trabajado y girado con figuras como Eddie Palmieri, Santana, Dave Grusin y Gilberto Santa Rosa. Siendo muy joven fue finalista en New York del Thelonious Monk International Afro-Latin Hand Drum Competition, y Jhan Lee Apontez, productor y director nacido en San Juan, y radicado en Los Ángeles. Su trabajo combina salsa, bomba, plena, jazz latino, hip-hop y ritmos afrocaribeños. Ha trabajado con artistas como Roberto Roena, Don Omar, Wisin y Yandel, Tego Calderón, Elvis Crespo y Gilberto Santa Rosa
La banda de siempre de David Sánchez está compuesta por el bajista Ricky Rodriguez, el pianista Luis Perdomo y el baterista Tony Escapa.

Varias piezas del álbum hacen referencia directa a la figura de Benkos Biohó, líder cimarrón asociado al origen de Palenque («Biohó en el Magdalena», «Benkos y los Cimarrones», «Benkos Libertador»). Es un personaje histórico fundamental en Colombia: un líder y rey africano que se convirtió en el máximo símbolo de libertad y resistencia contra la esclavitud. Fue raptado de Guinea (África occidental) y traído como esclavo a Cartagena de Indias. En el siglo XVII, logró escapar y lideró una rebelión de cimarrones. Luego organizó un territorio autónomo e independiente llamado el Palenque de la Matuna (antecedente directo de San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de las América).
«Lumbalú» con su maravilloso toque ‘funky’ y piano Rhodes, es otro de los tracks conectados con San Basilio de Palenque. Es un ritual fúnebre ancestral y una expresión de resistencia. Durante nueve días y noches, la gente se une a través de cantos, danzas y el retumbar del tambor ‘pechiche’ para despedir al difunto y facilitar el tránsito de su alma
En la pieza de apertura del album, «Alma De Barrio», la introducción de bajo con espiritu de madera, ritmo lento y pausado y el cálido saxo tenor de Sánchez parecen mecerse con una suave brisa caribeña. En «El Gran Caribe», Wayne Shorter es el espíritu que merodea y lo hace posible, mientras su homenaje a Puerto Rico está plasmado en «Baquiné en Loíza», una celebración funeraria donde se cree que los niños van directamente al cielo como «angelitos libres de pecado». Por ello, en lugar de llorar, se les despide con alegría para asegurar que entren a la casa de Dios.
David Sánchez fue saxofonista de «Nocturne» de Charlie Haden, que ganó el Grammy en la categoría Best Latin Jazz Album. Su álbum «Merlaza» ha sido una de sus obras más aclamadas. El título del disco hace alusión a la caña de azúcar y la herencia de la diáspora africana en el Caribe.

Cada 21 de mayo se celebra en Colombia el Día de la Afrocolombianidad. La fecha conmemora la abolición legal de la esclavitud en el país, decretada el 21 de mayo de 1851 por el gobierno de José Hilario López.

